miércoles, 24 de octubre de 2018

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA INTERACCIÓN ACADÉMICA VIRTUAL


Un docente virtual puede enviar cientos de mensajes, pero la comunicación no se dará hasta que cada uno de los mensajes sea recibido, leído y comprendido por los alumnos virtuales. La comunicación virtual es básicamente lo que el receptor comprende y no lo que el emisor envía.

En la tutoría virtual, es necesario tener en cuenta los diferentes factores que permiten que la comunicación fluya dentro del grupo, de tal forma que los alumnos puedan aprovechar los contenidos y las actividades del curso. 

Por ello, el equipo de virtualización y tutor virtual deben tener en cuenta aspectos como la inteligencia emocional, las dimensiones humanas, la ciberpragmática, el manejo de conflictos en equipos académicos, entre otros.

Según Goleman (1996) la inteligencia emocional está constituida por cinco dimensiones que están estructuradas por aptitudes emocionales:

Autoconocimiento Emocional: Esta es la clave de la inteligencia emocional, es decir, conocer y adecuar las emociones es imprescindible para poder llevar una vida satisfactoria. Se tiene que tomar conciencia de lo que se está sintiendo. Toda la inteligencia emocional se basa en la capacidad de reconocer sentimientos. Esta aptitud determina el dominio del ser humano (conciencia emocional, autoevaluación precisa y confianza en uno mismo).

Autorregulación: Es la habilidad de lidiar con los propios sentimientos (autocontrol, confiabilidad, escrupulosidad, adaptabilidad e innovación), adecuándolos a cualquier situación. Cuando se carece de esta habilidad se cae constantemente en estados de inseguridad. Las personas que poseen un mejor control emocional se recuperan más rápidamente de los contratiempos de la vida.

Motivación: Es la capacidad para enviar energía en una dirección específica con un propósito específico, catalizarla y mantenerla en funcionamiento. Para que exista es necesario tomar el mando de los pensamientos, dirigirlo oportunamente y llegar a ser buenos para la solución de problemas. Las cuatro fuentes principales de motivación son:
El individuo mismo (pensamiento positivo, visualización, respiración abdominal)
Los amigos, la familia y colegas (un mentor emocional real o ficticio)
El propio entorno (aire, luz, sonido, objetos motivacionales).

Empatía o el Reconocimiento de las Emociones Ajenas: Permite a las personas reconocer las necesidades y los deseos de otros, relacionándose de un modo más eficaz. Se debe estar atento a las pistas emocionales y saben escuchar, mostrar sensibilidad hacia los punto de vista de los otros y los comprenderlos. Dentro de este marco de relaciones interpersonales deben tenerse en cuenta el separar a las personas de los temas; enfocar en intereses y no en posiciones; establecer las metas precisas de la negociación y trabajar juntos para crear opciones que favorezcan ambas partes.

Habilidades Sociales: El arte de relacionarse en gran parte, es debido a la habilidad de producir sentimientos en los demás. Esta habilidad, es la base en la que se sustenta la popularidad, el liderazgo y la eficiencia interpersonal. Las personas con esta cualidad son más eficientes en todo lo relacionado con la interacción entre individuos. Durante el desarrollo de las habilidades de comunicación efectivas, de comprensión y valoración de las emociones de los otros, la gestión de la inteligencia emocional pasa de intrapersonal a interpersonal.




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